Alta demanda de transporte de GNL impulsa fletes de estos servicios

La invasión rusa de Ucrania, con las consiguientes sanciones para Rusia, ha impulsado la demanda de transporte marítimo de GNL en todo el mundo y de manera particular en Europa.

Este impulso se deja sentir también en los fletes para el transporte de este combustible por mar, así como en los beneficios que reportan los graneleros que mueven GNL, que han alcanzado niveles máximos en noviembre, tal y como apunta el análisis de VesselsValue.

En concreto, a mediados del pasado mes de noviembre se han alcanzado precios de 165.709 dólares diarios, unos 156.000 euros al cambio. Mientras, el valor de los grandes graneleros de 174.000 m³ de capacidad se ha incrementado un 26% anual hasta colocarse en los 256,46 millones de dólares por unidad, equivalentes a algo más de 241 millones de euros.

Así mismo, en paralelo, también crecen los pedidos de nuevas embarcaciones para el transporte de GNL un 78% con relación a 2021, para totalizar 162 pedidos. Específicamente, Seapeak ha encargado cinco grandes graneleros que construirá la surcoreana Samsung y que se entregarán en 2027, mientras que MOL también ha pedido tres unidades al astillero chino Hudong Zhonghua para su entrega también en 2027.

Se prevé que los fletes vuelvan a alcanzar un nuevo pico este invierno, a la vista de que las previsiones anticipan un diciembre más frío de lo habitual en algunos de los grandes países consumidores de GNL, circunstancia que impulsaría la demanda aún más.

GNL, elemento clave para descarbonizar el sector marítimo

El Gas Natural Licuado es un combustible de transición necesario para descarbonizar las actividades de transporte marítimo mientras la producción de combustibles de cero o bajas emisiones de carbono siga siendo insuficiente.

Así lo ha asegurado la Comisión Europea, tras las críticas recibidas por parte de diversos grupos medioambientales por la inclusión del GNL en la directiva FuelEU Maritime, que pretende contribuir a la descarbonización del sector.

En opinión de sus detractores, la inclusión del gas ralentizará la adopción de otras opciones de cero emisiones. Sin embargo, tal y como señala el director de Movilidad e Industrias Energéticas Intensivas de la Comisión Europea, Joaquim Nunes de Almeida, hay que ser conscientes de que no es realista realizar un cambio repentino hacia los electrocombustibles y los biocombustibles avanzados.